miércoles, 7 de diciembre de 2016

CORREGIR EL MAL ALIENTO



CÓMO ACABAR CON EL MAL ALIENTO DEFINITIVAMENTE

El mal aliento puede deberse a muchas causas: caries, gingivitis, tabaquismo, problemas gástricos... A veces, sin embargo, es tan simple como una mala higiene dental. Si eres como la mayoría de las personas seguramente dedicas la mayor parte de tus esfuerzos al cepillado de dientes. ¿Pero has reparado alguna vez en que la dentadura sólo constituye el 25% de tu boca? Sentimos decirte que estás empezando la casa por el tejado.


halitosis



1.Lo primero es la lengua

En la lengua se acumulan gran cantidad de microorganismos que son los responsables del mal aliento. Es imprescindible limpiarla cada vez que nos lavemos la boca. No vale con el propio cepillo de dientes, ni siquiera con la parte rugosa del cabezal que tienen algunos cepillos. De esta forma lo único que conseguiremos es arrastrar las bacterias de un lado para otro.


Debemos hacernos con una herramienta específica: el limpiador lingual. A veces tienen forma de “u” y otras, forma triangular. Los de acero inoxidable son más duraderos que los de plástico, así que vale la pena gastar un poco más. Aunque no son excesivamente caros, si lo prefieres también puedes dar rienda suelta a tu imaginación y utilizar un cubierto de la cocina, por ejemplo, una cuchara. Sobra decir que en cualquier caso debemos limpiar el instrumento después de usarlo.

Antes de comenzar, enjuaga la boca con agua templada para reblandecer la capa blanquecina de bacterias. A continuación, raspa la lengua de manera suave y desde atrás hacia adelante. Puedes aplicar un poco de pasta de dientes. Repite varias veces antes de enjuagar la boca de nuevo.

2.El hilo dental va antes del cepillado

seda-dental

Aunque los dentistas no se ponen de acuerdo sobre qué se debe hacer antes o después, algunos estudios sugieren que lo ideal es empezar con la seda dental para luego continuar con el cepillado. La razón es que con el hilo despegamos la placa y las bacterias que se esconden entre los dientes. Así, la pasta dentífrica, que contiene flúor, llegará a todos los rincones de nuestra dentadura. Otra razón más práctica es que para vencer la pereza lo mejor es atacar el hueso más duro de roer. Y sin duda, pasar la seda por cada una una de las piezas dentales es el trabajo más tedioso.

No hay que olvidar que los cepillos interdentales son más eficientes que la seda en aquellos espacios entre dientes que están muy separados. Si llevas ortodoncia, implantes o prótesis dentales también son recomendables. A diferencia de la seda, que es desechable, estos cepillos interdentales requieren una limpieza similar al cepillo normal.

3.Cepillado

cepillado
Si eres de los que cepilla de manera horizontal, rápidamente y con fuerza, lo estás haciendo mal. Debemos limpiar nuestra dentadura con movimientos verticales o circulares y ante todo con suavidad. No estamos raspando el socarrat de una paellera. Invierte al menos tres minutos en esta parte. Procura esmerarte en cada sección y no te olvides de la parte interior de los dientes.

Compra un cepillo de cerdas blandas y cámbialo cada tres o cuatro meses. La pasta dentífrica de menta o hierbabuena te ayudará a combatir el mal aliento.

4.Enjuage bucal

El enjuague bucal es la guinda del pastel, no un sustituto de todo lo anterior. A pesar de lo que pueda parecer, el alcohol en el colutorio no tiene propiedades antisépticas. Además, produce sequedad en la boca, lo que puede llegar a provocar más bacterias. Lo ideal es encontrar un colutorio que se acerque al PH de nuestra boca, entorno al 7. Ten en cuenta que por debajo del 5,5 el esmalte de los dientes se estropea.

5.Limpiezas regulares en el dentista

Una limpieza dental profesional, como las que hacen estos dentistas de Donostia es crucial para eliminar el sarro y los depósitos que se acumulan por debajo de las encías y no son visibles. Además, así lograremos detectar posibles patologías relacionadas con la boca. Lo recomendable es acudir cada seis meses o al menos una vez al año.

Si a pesar de todo la halitosis persiste, consulte con su médico para descartar otras enfermedades.

Este artículo ha sido escrito por Carlota Escandón, creadora de contenidos para una  agencia de SEO.









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